Características

Climatología

El clima de las Bardenas es el mediterráneo continental con muy pocas precipitaciones, que se acumulan en primavera y otoño, y son irregulares y de forma torrencial. Tiene inviernos fríos y veranos cálidos.

Las precipitaciones oscilan en función de la orografía y se sitúan entre los 410 y 550 mm de promedio anual. La parte de la Bardena Blanca y la Landazuría es la zona que menos precipitaciones recibe, unos 450 mm al año, mientras que la parte que límita con Zaragoza y la Bardena Negra llega hasta los 500 mm al año superándose esta cifra en la Plana de la Negra.

Las precipitaciones son muy irregulares, tanto dentro del año, inviernos y veranos muy secos, primaveras y otoños con precipitaciones, como año con año (en la estación meteorológica de Buñuel se ha dado el contraste entre los 186 mm del año 1985 y los 850 mm de 1959). La torrencialidad con la que se producen las precipitaciones provoca que el agua no se infiltre en el suelo y que tenga un fuerte carácter erosivo. Hay precipitaciones de nieve y granizo algunos días al año, no más de cinco.

La temperatura media anual es de unos 13 o 14 ºC con máximas superiores a los 35 ºC en verano y mínimas de bajo cero en invierno. Llega a helar más de sesenta días al año. Enero es el mes más frío con temperaturas medias de entre 4 y 6 ºC, dependiendo de la orografía, y julio el más cálido con temperaturas medias de 22 o 24 ºC y máximas de hasta 44 ºC.

Las heladas, las cuales se producen entre 45 y 65 días al año suelen ser de tipo de irradiación y mixtas (advección-irradiación) debidas a situaciones anticiclónicas con vientos del noroeste.

La humedad relativa suele situarse en torno al 67%, en enero se llega hasta el 80% tocando el mínimo en julio con un 54%.

El viento característico es el cierzo que sopla de noroeste y nor-noroeste con velocidades de entre 20 y 30 km/h; frío y seco. Hay uno secundario en sentido contrario llamado bochorno.

La evaporación media anual está comprendida entre los 1.100 mm de la Blanca y los 950 mm de la zona cercana a Buñuel.

Orografía

El suelo de las Bardenas está formado por materiales del terciario continental y del cuaternario y relacionado con las tensiones asociadas a la formación de los Pirineos y de la Cordillera Ibérica lo que provocó el hundimiento de la cuenca del Ebro que se encontró cerrada por la Cordillera Costera Catalana creando un mar interior que se recibía sedimentos procedentes de la erosión desde finales del Eoceno. Estos materiales se distribuyen dejando los pesados, las gravas y areniscas en la parte superior mientras que las areniscas finas, las arcillas, los yesos y las calizas ocupan las partes bajas de poca pendiente, en una organización característica de depósitos de aluvión. De esta forma, en la parte central de la cubeta, se concentran las arcillas con calizas y los yesos mientras que en los bordes los conglomerados y areniscas, todos ellos procedentes de las dos cordilleras entre las que se encuentra. Se estima que el espesor de los sedimentos acumulados es cercano a los 4 km. Hace unos diez millones de años se abrió la cuenca hacia el Mediterráneo, con lo que se vació el mar interior surgiendo el río Ebro. Entonces comenzó el proceso de erosión que dura hasta la actualidad y que ha conformado el paisaje bardenero.

La alternancia de materiales blandos, magnas y arcillas, con otros más duros, arenisca y calizas, ha producido que la erosión sea de forma tabular, es decir, la parte superior, capa de material duro, no se erosiona mientas que la inferior lo hace de forma muy relevante y rápida lo que produce que los bordes se vayan desgastando hasta que cae la parte superior.

El plegamiento del terreno es escaso, siendo únicamente relevante en la parte norte del mismo que va desapareciendo poco a poco en una disposición monoclinal con un buzamiento suave, llegando a estar horizontal en la parte sur. Como en el resto de la depresión del Ebro, los depósitos cuaternarios se extienden en terrazas cubriendo el material terciario continental.

Las formaciones terciarias son las siguientes:

Formación de Lerín, formada por capas de yesos y arcillas, con alguna arenisca y caliza, se extiende por la zona norte del territorio del parque y en el Vedado de Eguaras.

Facies de Ujué, formada por areniscas y arcillas que van aumentando hacia el noroeste, se pueden ver en la Bardena Alta y al este de la Baja.

Formación Tudela, formada por arcillas y carbonatos, es relevante en la Bardena Negra.

Las formaciones cuaternarias se extienden, en forma de terrazas, por las siguientes zonas:

Terraza alta del río Aragón, entre 110 y 130 m sobre el cauce del mismo ocupa la meseta del Plano y el Saso de Carcastillo.

Terraza de Cadreita, visible en la zona de Espartosa, se levanta entre 10 y 20 m sobre el Cadreita.

Terrazas bajas, que se sitúan sobre el Ebro a una altura que oscila entre los 5 y 10 m. Se ubica en el extremo meridional.

Llanura aluvial del Ebro, situada al lado de Murillo de las Limas, en Bardenilla.

Relleno de valle. Conformado por sedimentos que van rellenando los barrancos secundarios de la red fluvial de la Bardena Blanca.

Estos materiales, muy susceptibles de ser erosionados, han sido modelados por los agentes atmosféricos creando la orografía característica actual que ha dado lugar a los cerros o cabezos y a las mesetas de tabloides como la del Rallón.

La acción del agua crea el llamado efecto de “piel de elefante” o “bad lands” y cava barrancos y oquedades y cavernamientos.

El viento es el otro agente que ha contribuido a la erosión y a la particularidad del paisaje.

Los suelos formados por materiales margosos, pedregosos, calizos y areniscosos, forman terrenos óptimos para la agricultura, aunque abunden los cantos y las gravas. En el Plano la formación, que recibe el nombre de caliche, esta formada por la cementación de cantos rodados y carbonato cálcico. En las laderas de los cabezos y de las planas se da un tipo de suelo arcilloso mientras que en la Blanca se forma por la sobreposición de numerosas capas de materiales de escorrentía.

La aridez del clima, con alta tasa de evaporación, y los substratos geológicos facilitan la formación de fases salinas.

En 1988 el Instituto del Suelo y Concentración Parcelaria de Navarra, organismos dependiente del gobierno de Navarra, realizó un estudio del suelo en el que llegó a calificar 478 perfiles diferentes. De este estudio se dedujo que la superficie agrícola potencial de las Bardenas coincide con la que está utilizada en estas labores en la actualidad. Se definieron 26 unidades de suelo, 2 de ellas no aptas para la agricultura entre las que se encuentran los barrancos y las laderas de mayor pendiente. La Bardena Blanca, la más erosionada, se encuentra enmarcada en una estructura tubular formada por el Plano al norte y por una serie de planas al sur que acaban en la Negra. Esta serie de alienaciones tubulares están condicionadas por la falta de continuidad de las estructuras de arenisca que se interponen entre los extractos de arcillas y limos originado las mesetas que son coronadas con cabezos planos como Rallón, Cortinas o Tres Hermanos donde se aprecia claramente la estructura que da origen a las mismas, elementos de arcillas y limos muy sensibles a la erosión cubiertos por una capa de arenisca o caliza de mayor dureza. En la parte norte de la Blanca el relieve tubular lo conforman las terrazas y los sasos (glacis colgados) que cubren el extracto terciario.

La impermeabilidad de las arcillas hace que el agua que se pueda filtra por la roca arenisca o caliza salga cuando llegue al sustrato arcilloso, erosionando éste y produciendo el desplome de los substratos duros que se apoyan en él.

Esta gran erosión que produce el agua, unida al régimen torrencial de las precipitaciones, forma los barrancos que se hunden en el terreno constituyendo una laberíntica red por todo el territorio de las Bardenas, incidiendo, especialmente en la Blanca.

La Blanca está rodeada por los cabezos (cerros testigo) y las planas (mesetas), y son relevantes los cabezos de El Rallón, Pisquerra, Cortinas y Castildetierra y las planas de la Ralla y Alfarillo.

Hidrografía

Los cursos de agua son muy irregulares e intermitentes. La naturaleza del terreno hace que estos arroyos hayan excavado profundos barrancos por donde circulan.

Las precipitaciones, escasas y de carácter torrencial, y la inexistencia de acuíferos que puedan regular el caudal, ayudan a que los ríos, que sólo llevan agua cuando llueve, vayan hundiéndose en el terreno formando una red laberíntica que corta las llanuras. En los barrancos más importantes se forman balsas que suelen mantenerse durante todo el año.

Los barrancos más importantes son:

Barranco de Agua Salada, afluente del río Aragón que tiene como cuenca la parte nor-occidental de las Bardenas.

Barranco de Limas o Grande, afluente del Ebro y que tiene como cuenca la práctica totalidad de la Bardena Blanca (265 km²) y 42 km de longitud. Tiene un caudal anual medio de 12 hm³.

Barranco de Tudela, que también es afluente del Ebro, una superficie de cuenca de 105 km² y una longitud de 22 km. El volumen que aporta de media anual es de 7 m³.

Hay algunas fuentes, pero concentradas, en los bordes del Plano. Estas fuentes, de las que alguna de ellas se usan como abrevadero, se nutren del acuífero formado por esta meseta. Estas fuentes son las del Ferial, Agua Salada, Bandera y Gollizo. Algunas intermitentes se dan en las Caídas de la Negra.

Los barrancos presentan dos partes diferenciadas, dos estadios. El primer estadio se caracteriza por la pendiente de los barrancos secundarios y terciarios a los que se les unen los de cuarto orden en ángulos muy agudos. Los barrancos tributarios de esta zona son pequeños y rectilíneos. Más abajo, al disminuir la pendiente, el cauce se hace más sinuoso con pruebas de desbordamientos. El barranco Tudela es la excepción a esta regla, ya que tiene un aspecto más recto y las uniones entre barrancos se hacen en ángulo recto.

La característica de los cursos de agua de las Bardenas los hacen inválidos para llenar cualquier embalse que se proyecte por la cantidad de arrastre que llevan. Esto obliga a rellenar los embalses con agua procedente de acequias y canales conducidas hasta el propio embalse (ya que si se vertiera por los barrancos arrastrarían el material erosionado al igual que el agua de lluvia). La utilización de los barrancos para represar agua pondría en peligro la estabilidad de las orillas de los mismos.

Se han construido varios embalses y balsas. El principal es el de la fuente del Ferial que se llena con aguas que proceden del embalse de Yesa y se ha convertido en un punto de atracción turística. Este embalse está destinado al regadío de las tierras que están junto a las poblaciones de Valtierra y Caparroso, y para abastecer de agua potable a Valtierra y Aguedas. El otro embalse relevante es el de Cortinas.

Las balsas más relevantes son la de Zapata y la de Cruceta, que también se llenan de agua de acequia. Los demás puntos de agua son de aguas de escurrería.

Erosión

El paisaje de las Bardenas está marcado por la erosión, la cual crea un paisaje que es uno de sus principales atractivos. La propia naturaleza del terreno, materiales blandos como arcillas y yesos, la característica torrencial de la precipitaciones y el cierzo, viento característico y propio del lugar que sopla en dirección noroeste-nornoroeste a velocidades de entre 20 y 30 km/h, la intervención humana con una presión muy grande sobre el terreno y la vegetación con una importantísima disminución de la cubierta vegetal son las causas principales de la erosión. La afectación es muy grave en más de un tercio de la superficie de las Bardenas que, en algunos lugares, llega a alcanzar la tasa de 91,9 t/ha/año.

Se pueden distinguir tres tipos de paisajes dependiendo de la incidencia de la erosión. En el Plano la erosión es escasa, en la Bardena Negra, donde se encuentra la zona de mayor cobertura vegetal, la erosión es moderada, de carácter laminar y en surcos que corren paralelos. En la Bardena Blanca la erosión es importante. La estructura de este terreno, margas limosas con discontinuos paleocanales de arenisca, ha originado un relieve característico muy llamativo, sobre la superficie plana sobresalen los cabezos que se alzan con sus laderas erosionadas, la existencia de algún resto de estrato de glacis o de algo más resistente ha producido que se mantenga cierta superficie sin erosionar mientras que los bordes van desapareciendo. Son llamativos los casos del Rallón o el Castildetierra. En la parte alta de los cabezos la erosión es de forma laminar, en la laderas se aprecia el efecto de solana y umbría. En las solanas hay pendientes más fuertes y erosionadas donde se originan cárcavas que forman bad-lands y escapes mientras que en la umbrías hay una mayor vegetación que hace que la erosión sea menor. Los materiales erosionados se van depositando a los pies de los cabezos formando, entre estos y el fondo de valle, laderas de acumulación de suave pendiente, que también sufren una erosión laminar suave.

Los fondos de valle son la parte más extensa. Están constituidos por una estructura laminar realizada por las acumulación de capas finas de materiales limosos que están cruzados por barrancos que se van ramificando. Estos barrancos son muy activos en cuanto a la erosión, avanzando año tras año.

La mayor erosión se da, según el Instituto Navarro del Suelo, en las siguientes zonas: en la Blanca, la más afectada, tiene una gran gravedad en 683 ha de sus 8.000 donde se localizan los bad-lands que ocupan las transiciones entre los distintos niveles y entre estos y los barrancos. Los barrancos son los elementos erosivos más activos. Aumentan en longitud y en anchura a medida que se van derrumbando sus paredes. Se da el fenómeno de la creación de varios agujeros verticales alineados con el barranco y cerca de él que van creciendo hasta unirse y formar un nuevo barranco, este fenómeno recibe el nombre de piping. En las laderas los niveles de afectación de la erosión depende de la vegetación, en más de 5.024 ha es muy alta al no existir vegetación suficiente para poder frenarla. Hay 4.344 ha donde ya ha desaparecido el suelo y se está dando la erosión sobre el material geológico.

Vegetación

La situación de las Bardenas ha propiciado la actuación del hombre sobre el territorio para su aprovechamiento. La agricultura se ha desarrollado en todos los sitios donde tenía posibilidades, por lo que son pocas las zonas donde la vegetación autóctona se mantiene, laderas y zonas difíciles de cultivar. La mayor parte de la masa forestal esta representada por coscojares y pinares.

La situación, en la gran unidad geomorfológica del Valle del Ebro, le proporciona un clima mediterráneo y una gran aridez que condiciona la vegetación y flora. La mayor parte tiene un carácter estepario y mediterráneo donde predominan los elementos típicos del levante español.

Ambos elementos, la intervención humana y la climatología, han proporcionado la actual vegetación del territorio bardanero. Esta cubierta está formada por una vegetación natural, los pastos, los matorrales y algunos de los bosques, y por una de origen antrópico, los cultivos y las repoblaciones.

Las diferentes Bardenas tienen diferente vegetación. La Bardena Negra tiene bosquejos de coscojares, pinares y bastante cultivo cerealista. La Blanca tiene grandes superficies desnudas, su vegetación es casi nula. El conjunto del Plano con las caídas hacia el Vedado de Eguaras y la Bardena Alta está formada por los campos de cereales del Plano y los bosques de coscojares, romerales, pinos y ontinares en la laderas.

La variedad de las especies es amplia y está adaptada a las circunstancias. Muchas son temporales, aprovechando las lluvias otras tienen tallos carnosos que acumulan agua.

Si cesara la influencia humana en buena parte de las Bardenas, se desarrollaría un matorral alto y otras comunidades subseriales. Como en los Monegros es un espacio singular respecto a la ubicación que tiene en el norte de la península Ibérica. En estas condiciones, sin intervención humana, se darían tres tipos de vegetación dependiendo del suelo y del clima: carrascales, coscojales, sabinares y pinares mesomediterráneos y Geoserie halohigrófila de saladares, a la que habría que añadir la vegetación que crecería en torno a las charcas de agua dulce. De esta vegetación potencial sólo se conserva algunas carrascas aisladas del Plano y la Plana de la Negra. También hay algunos ejemplares de quejigo en las umbrías. Los coscojares están extendidos y se dan tres especies pino carrasco, coscoja y sabina negral. Los bosques de carrascas no pueden desarrolalrse al faltarle recursos hidrológicos por lo que el máximo estructural que alcanzan estas poblaciones son los matorrales altos. Esta vegetación se encuentra en las laderas del Plano, La Negra y de los cabezos de la Blanca. En los barrancos se acumulan las sales de los materiales sedimentarios circundantes que se distribuyen en gradientes de humedad y salinidad. En estas áreas se da una vegetación conformada por tamarices.

La vegetación existente, fuertemente condicionada por la intervención humana, es una mezcla de la natural y la procedente de esa intervención. La práctica totalidad de las tierras cultivables han sido utilizadas para ese fin y se han realizado algunas reforestaciones a las que hay que añadir la presión de la ganadería.

La extensión de las diferentes comunidades vegetales se puede ver en la siguiente tabla:

Tipo de vegetación
%
Pinares
3,5
Tamarizales
0,5
Coscojares
1,5
Romerales
26,5
Matorral sobre yesos
0,7
Sisallares y Ontinares
10,3
Lastonares de Brachypodium retusum
0,6
Espartales
1,8
Saladares
2
Cultivos
60
Suelo desnudo
1,7
Fuente: Estudio Básico del Plan de Ordenación del Medio Físico de Bardenas Reales. Instituto del Suelo y Concentración Parcelaria de Navarra. Gobierno de Navarra (1988)

Fauna

Los diferentes ecosistemas que tienen lugar en el territorio que ocupan las Bardenas Reales albergan una rica fauna entre la que destacan las aves. Sólo las aves que nidifican en el territorio de las Bardenas supera el centenar de especies. Las comunidades de aves rapaces y esteparias de las Bardenas están entre las más ricas de todo el continente europeo.

Las rapaces están representadas por 24 especies de las que 20 se reproducen en el área. Se distinguen tres grupos dependiendo de donde nidifiquen y del uso del hábitat. Tenemos:

Rapaces forestales, diez especies, cinco de ellas son migratorias.

Rapaces rupícolas, ocho especies, todas migratorias

Rapaces esteparias, seis especies.

Las aves esteparias están representadas por una colonia muy diversa entre las que destacan las siguientes especies: la avutarda, casi desaparecida; sisón, en la Bardenas hay unas 20 parejas; alcaraván, muy abundante; alondra de Dupont, hay unas 250 parejas; terrera marismeña; la alondra común; Collalba gris; Cogujada montesina, Curruca tomillera, Collalba rubia, terrera común, cogujada común, bisbita campestre y collalba negra. No se puede olvidar la reserva de búho real que hay en el Rincón del Bú.

Luego hay reptiles, y se han detectado 10 especies diferentes, aunque podrían ser 12 las que hay, como el quelonio, el galápago leproso, el lagarto ocelado, la lagartija ibérica, la lagartija colilarga, la lagartija cenicienta, el eslizón tridáctilo, y el eslizón ibérico (sin confirmar). Entre los ofidios destaca la culebra de escalera, culebra lisa meridional, culebra bastarda, culebra viperina y la víbora hocicuda (sin confirmar).

Entre los anfibios se encuentran unas 8 especies. Están el tritón jaspeado, tritón palmeado, sapo común, sapo corredor, sapo de espuelas, sapillo moteado, sapillo pintojo común y rana verde.

Hay ocho especies de peces, son la anguila, la trucha, el barbo de Graells, el carpín, la madrilla, la tenca y la perca americana. Solo son autóctonas el barbo, la madrilla y la anguila.

Hay 12 especies de caracoles y dos de cangrejos, el rojo y el señal.