El hombre

La Bardena ha tenido una singular relación con el hombre, en ella se han desarrollado diferentes oficios que han sido los que han compañado al ser humano desde la prehistoria, estos son: Pastoreo, que se complementa con la trashumancia desde los valles pirinaicos.
Labranza, en principio de secano y con la llegada de las aguas del pirineo, del embalse de Yesa de regadío

11894614_10207573564166762_6054290369426257509_oLeñadores y carboneros, oficios vinculados a la consecución de enérgia y que se vincula con las modernas “huertas solares”, estos son responsables, en parte, de haber reducido ciertas partes a la condición de matorral rastrero y oloroso y aun de calvero desértico.

Cazadores, dedicados a todo tipo de caza y muchas veces furtivos.

Recolectores, dedicados a recorrer el terreno y los bosques buscando aquellos productos útiles que el naturaleza brinda, hierbas con propiedades curativas, alimentos, materiales de construcción…

Bandoleros, refugiados en el terreno inóspito de la Bardena Blanca, viviendo al margen de la ley.
A los oficios tradicionales que daban uso en Bardenas se han unido los derivados de la posibilidades modernas, el turismo y el deporte han atraido a las tierras de Bardenas a muchos hombres y mujeres que busan pasar sus ratos de ocio y realizar alguna actividad deportiva. No se puede olvidar, entre la gente que anda por Bardenas a los militares que ocupan y mantienen el campo de tiro aéreo.

Historia

Los abundantes yacimientos arqueológicos encontrados dentro del territorio bardenero confirman la presencia humana en la Edad del Bronce y del Hierro. Las condiciones extremas de las Bardenas no han permitido que sus asentimientos prehistóricos hayan cuajado en núcleos poblacionales.

La invasión romana, que tuvo al valle del Ebro como uno de los ejes principales de comunicación, integró a las Bardenas dentro de su administración. Las Bardenas se convirtieron en límite entre los reinos cristianos y los musulmanes. El nacimiento del reino de Pamplona primero y de Navarra después, y la guerra de conquista de los reinos musulmanes, la Reconquista, fue conformando el hecho de que los territorios de las Bardenas quedaran en manos reales y que fueran cedidos, para su aprovechamiento, a diversas entidades. La ayuda en las batallas por parte de los habitantes de los valles pirenaicos se vio compensada con la cesión, para el pasto de los rebaños de ovejas en invierno, de las llanuras de las Bardenas a los Valles del Roncal y Salazar. Esta concesión de privilegios ya se dio el rey Sancho Gracía en el año 882 a los del Valle de Roncal por su ayuda en la lucha contra los musulmanes. Esto es prueba fehaciente de que para ese tiempo ya estaba configurado y delimitado el territorio de las Bardenas y que el mismo ya figuraba como patrimonio real.

El Valle de Roncal fue el primer congozante de las Bardenas, pronto se unirían otros, pero con diferentes privilegios y diferentes motivos. Algunos podrían realizar labores agrícolas y ganaderas, otros podrían aprovechar la leña. Los objetivos buscados por la corona podían ser desde pagar los favores y servicios prestados hasta fomentar el asentamiento de nuevos colonos para la repoblación de las tierras recién conquistadas.

La incorporación del reino de Navarra en Castilla no provocó cambios en la organización de las Bardenas. La titularidad se mantuvo en la Casa Real, ahora castellana y se siguió dando concesiones y ampliaciones de anteriores. En alguna ocasión, como en los casos de Peralta, Funes y Falces, estos derechos fueron comprados previo pago al rey.

La necesidad de recursos económicos por parte de la corona para solventar los gastos de la Guerra de Sucesión llevaron a los 22 congozantes a ofrecer al rey (mediante el virrey) el pago de 9.000 pesos en contraprestación de la cesión a perpetuidad y en exclusiva del aprovechamiento de las Bardenas. Felipe V concedió el derecho a perpetuidad y en exclusiva en 14 de abril de 1705 previo pago de 12.000 reales de ocho, a la comunidad de congozantes.

El aprovechamiento fue principalmente ganadero hasta comienzos del siglo XX. En 1915 comienza a cambiar la situación y, al ser la agricultura la actividad principal, las Ordenanzas van cambiando para adaptarse a la nueva situación. En el año 1926 comienza un pleito que tiene como finalidad la división de las Bardenas, en el fondo de ese pleito estaba el auge de la actividad agrícola en contraposición de la ganadera. El Tribunal Supremo rechaza cualquier posibilidad de división en sentencia de 1930, zanjando el pleito.

Las posteriores Ordenanzas, en el 1935, así como sus modificaciones, fueron encaminadas a ordenar la relación de los usuarios con las parcelas asignadas y la posibilidad de transmisión, por herencia, de esos derechos. En 1965 se introducen restricciones en el pastoreo en campos de viña y remolacha y se permite el uso de corrales y chabolas por cualquier usuario. También se restringe el derecho al cultivo al cabeza de familia y se permite la transmisión de los terrenos cultivados. También los alcaldes pierden atribuciones que pasan a los órganos de gobierno de la Comunidad.

En 1967 se introduce en la Ordenanza que los usuarios deban de residir, al menos, 9 meses al año en los pueblos congozantes. Esta medida se endurece en 1969 cuando se exige que deben estar inscritos en el padrón municipal por más de 10 años para poder ejercer el derecho de aprovechamiento. Estas medidas intentan preservar los derechos a los vecinos de los pueblos congozantes y mantener su número. De esta forma quien abandone el pueblo pierde el derecho al aprovechamiento y quien vaya a él debe esperar 10 años a obtenerlo.

En 1985 se regula el cultivo del espárrago y se modula la transmisión de intrevivos reconociendo el derecho de siembra de todos los mayores de 18 años vecinos de las entidades congozantes, suprimiendo así la limitación a la siembra del cabeza de familia.

En mayo de 2007 se introducen cambios significativos al cambiar las temporadas de pastos, que se hacen coincidir con el año natural, otorgar derecho de disfrute exclusivo a los titulares de los corrales y permitir plantar frutales y olivos. En la misma reunión donde se aprobaron las modificaciones a las Ordenanzas, se acordó instalar una huerta solar en colaboración con Acciona Solar. Este hecho da comienzo a un nuevo aprovechamiento de las Bardenas que viene a continuar el ya perdido de la recogida de leña haciendo del territorio bardenero fuente de recursos energéticos.

La Comunidad de Bardenas

La concesión de Felipe V mediante la real Célula del 14 de abril de 1705 constituyó un punto de inflexión en el marca jurídico de las Bardenas Reales. A partir de ese momento los 22 congozantes adquieren el goce de forma genérica de la explotación y aprovechamiento de las Bardenas, no tienen una cuota o parte del derecho, sino una participación de todo el Derecho. Para llevar a cabo la gestión de dicho derecho se constituye la Comunidad de Congozantes. Antes de este hecho cada uno de los ostentadores de derecho al aprovechamiento de las Bardenas lo tenía en la medida otorgada por el rey en su momento. La Célula determina y define el número de miembros con derecho y el derecho se amplía a la totalidad de los aprovechamientos para todos ellos. La ordenanza dice:

hacer gracia y merced a las dichas Comunidades del goce de las referidas Bardenas Reales perpetuamente, y con la calidad de que no comunicará su Majestad el referido goce, ni le dará en adelante a otra Comunidad ni persona particular, habiendo de quedar privativamente para las veinte y dos Comunidades que al presente la tienen.
En 1820 se aprueban las primeras ordenanzas de la Comunidad, en las que se establece una cierta disciplina entre los que la componen, una Junta o Comisión de gobierno y un inicio de fondos comunes. Las ordenanzas se modificarían en 1836 y 1840.

Esta comunidad tiene la denominación de Comunidad de Bardenas la cual tiene la jurisdicción civil y criminal sobre el territorio de las Bardenas y su administración.

Históricamente, las juntas de la Comunidad de Bardenas se realizaban en el paraje Puy Gracía, en el siglo XIX se ubicaron en la ermita de las Virgen del Yugo y más adelante en la venta de Espartosa. En la actualidad la sede está en Tudela.

La Comunidad se rige por la Ordenanzas Generales, las cuales fueron aprobadas en el año 1961 en la junta general que se realizó en Todela y han sido modificadas en varias ocasiones desde entonces. El órgano de gestión es la Junta General Permanente, que consta de 5 vocales y un presidente.

Los actuales órganos de gestión de la Comunidad de Bardenas Reales son la Junta General Permanente, compuesta por un presidente y 5 vocales. La sede de la comunidad está en Tudela.

La Comunidad de Bardenas esta formada por 22 municipios o entidades. Estos son; Tudela, Arguedas, Valtierra, Cadreita, Valle de Roncal, Valle de Salazar, Caparroso, Carcastillo, Buñuel, Cabanillas, Mélida, Villafranca, Monasterio de la Oliva, Corella, Milagro, Fustiñana, Santacara, Cortes, Marcilla, Peralta, Funes y Falces.

La Comunidad de Bardenas, es un ente de Derecho Público con personalidad propia. Es anterior al Fuero Nuevo ya la recoge en la Ley 43. Tuvo Junta desde el propio comienzo de la misma y actuó con independencia y autonomía, imponiendo sanciones y tributos. Todo entendido como defensa y afirmación del derecho de explotación y aprovechamiento del territorio de las Bardenas.

Cada Ente congozante tienen la misma importancia dentro de la Comunidad, independientemente de su tamaño o número de habitantes, por ello cada Ente tiene un sólo voto en la Junta General.

Otorgamiento de los derechos de aprovechamiento

El territorio de las Bardenas no pertenencen a ningún municipio, con excepción de El Vedado de Eguaras que pertenece al municipio de Valtierra. El resto fue propiedad de la corona, de ahí el apelativo de Reales y en la actualidad es de dominio público siendo propiedad el gobierno de Navarra.

Los pueblos que la rodean tienen derecho de aprovechamiento en las Bardenas al igual que el monasterio de la Oliva y los valles de Roncal y Salazar. Estos derechos de aporvechamiento han ido siendo concedidos por los reyes a lo largo del tiempo y obedecen a diferentes causas y objetivos. También los privilegios de aprovechamiento son diferentes, unos son para que los rebaños de ovejas puedan pastar y pasar el invierno, como los otorgados a los valles del norte de Navarra, otros para poder hacer leña o para poder cultivar.

Repoblación tras la conquista a los musulmanes.

Tras la conquista por parte del reino de Nájera-Pamplona (posteriormente Reino de Navarra) de los terrenos de las Bardenas y de sus alrededores, se concedieron diferentes favores y derechos a las poblaciones vecinas con el ánimo de atraer habitantes para repoblarlos. Los pueblos que gozan de estos derechos y por este motivo son:

Valtierra, dado por Alfonso el Batallador en 1117 con el Fuero de Sobrarbe.

Arguedas, dado por los reyes de Navarra y Aragón Don Sancho y Don Ramiro en 1092 con el Fuero de Arguedas.

Tudela, derecho adquirido al ser otorgado el Fuero de Sobrarbe.

Cadreita, derecho adquirido al ser otorgado el Fuero de Sobrarbe.
Por pago de servicios a la Corona.

Como pago de servicios a la Corona o por la participación en diferentes guerras, los reyes otorgaban favores de explotación y aprovechamiento. Los pueblos o instituciones que adquirireon su derecho por esta vía son:

Valle de Roncal, por concesión de Sancho García en el año 882.

Valle de Salazar, por concesión del rey Don Juan en el año 1502.

Caparroso, por concesión de Doña Leonor en el año 1472.
Por ratificación de privilegios y costumbres.

Muchos pueblos y organismos adquirieron su derecho al aprovechamiento por la ratificación de costumbres y privilegios que venían de antaño, entre estos destacan:

Carcastillo, por declaración del príncipe de Viana en el año 1443.

Bruñel, por confirmación de sentencia en el año 1514.

Cabanillas, por confirmación de sentencia en el año 1541.

Mélida, por concesión del gobernador del reino Francisco de Robray y confirmado por los reyes Don Juan y Doña Catalina en el año 1498.

Villafranca, por declaración del príncipe de Viana en el año 1443.

Monasterio de la Oliva, por declaración del príncipe de Viana en el año 1443.
Por contrapartidas de donaciones económicas a la Corona.

Normalmente en tiempos donde el gasto era elevado, en particular y en tiempos de guerra, los pueblos y villas del reino solían prestar o donar dinero en metálico a la Corona. Como contrapartida, esta, le otorgaba derechos de explotación sobre las Bardenas Reales. Los pueblos que adquirieron así sus derechos de aprovechamiento por esta vías son:

Corella, por concesión de Felipe IV en el año 1630.

Milagro, por concesión de Felipe IV en el año 1650.

Fustiñana, por concesión de real despacho de Felipe IV en el año 1664.

Santacara, por concesión de real despacho de Felipe IV en el año 1664.

Cortes, por concesión de real despacho de Felipe IV en el año 1664.

Marcilla, por concesión de real despacho de Felipe IV en el año 1665.

Peralta, por concesión de real despacho de Felipe IV en el año 1693.

Funes, por concesión de real despacho de Carlos II en el año 1693.

Falces, por concesión de real despacho de Carlos II en el año 1693.
Las Ordenanzas

La Comunidad de Bardenas se rige mediante las Ordenanzas. Estas son el cuerpo normativo que establecen las reglas de juego que regulan los aprovechamientos y usos. Son la norma reguladora de esos derechos sobre el territorio de Bardenas. Las Ordenanzas, como otros derechos españoles, tienen como fuente de derecho a la costumbre. La costumbre ha sido la que ha marcado las fórmulas de autogobierno y la configuración de los propios órganos de la Comunidad.

Es reseñable el señalar el liderazgo del sector ganadero dentro de la Comunidad. Durante el siglo XIX, fue el aprovechamiento de los pastos casi el único aprovechamiento realizado. A comienzos del siglo XX se comienza la explotación agraria con la rotulación de buena parte de las tierras. Este cambio se hace sentir en las modificaciones de las Ordenanzas producidas en 1915 y 1926. Entre 1926 y 1930 se da el llamado pleito de división de las Bardenas que enfrenta a los pueblos ganaderos con los agricultores. Durante el siglo XX se cambiaría la hegemonía teniendo los agricultores más peso que los ganaderos que cuaja en la reforma de 1935.

Las Ordenanzas 1961 y sus reformas de 1967, 1969 y 1985 ahondan en la relación el usuario con la tierra e incluye el derecho hereditario y la transmisión intervivos, donde se puede perfilar quien será el sucesor del derecho a cada parcela. Las Ordenanzas resguardan los aprovechamientos a favor de los vecinos de los pueblos congozantes. Los Entes congozantes lo son en la medida de los aprovechamientos que ejercitan sus vecinos, lo que hace que el aprovechamiento individual esté indisoluble e indisociable de los pueblos que determina y constituye un aprovechamiento individual no colectivo. La última reforma de la Ordenanza fue en 1997.

El Fuero Navarro reconoce a la Junta o Comunidad de Bardenas Reales personalidad jurídica propia y deja a la misma la creación de sus propios órganos que llega a la actualidad con un sistema típico de entidades locales de carácter mancomunado. Las Ordenanzas actuales señalan los siguientes órganos de la Comunidad: la Junta General, la Comisión Permanente y el Presidente.

La Junta General está compuesta por los representantes de los Entes congozantes, un miembro por cada uno de ellos. El miembro representante debe ser un vecino del pueblo o valle que ostenta la representación. En el caso del monasterio de la Oliva, el representante es el Padre Abad.

Cada representante tienen un voto y las reuniones se celebran en Tudela. Es la Junta General la que entiende de la capacidad normativa de la Ordenanza, la aprobación y ejecución de presupuestos y cuentas así como el cobro de cánones.

Los vocales, que componen la Comisión Permanente, son elegidos por la Junta General. Esta Junta Permanente esta compuesta por 7 miembros y debe encargarse de la administración ordinaria de la Comunidad. El presidente de la Comisión Permanente es designado por la Junta General de entre los vocales de la misma.

Las Ordenanzas ordenan la constitución de un Jurado constituido por tres miembros, el presidente y dos vocales que son designados por la Junta General. Uno de los vocales debe representar a los ganaderos y el otro a los agricultores. El presidente debe ser miembro de la Junta Permanente.

Las propias Ordenanzas son fuente de derecho y están sujetas al principio de jerarquía normativa. Las leyes que regularían las relaciones de las Bardenas Reales, dejan a la Ordenanza toda normalización. Esto da lagar a que las únicas normas y leyes que rigen en las Bardenas Reales son sus Ordenanzas.

La Comunidad queda encajada en el organigrama jurídico administrativo de la Comunidad Foral de Navarra como una entidad local tradicional regulada por sus Ordenanzas, y en ausencia de estas por la normativa general.